Semana XIII: Algunas cuestiones sobre el aprendizaje
El aprendizaje es uno de los procesos de mayor estudio para la psicología debido a que se evidencia en distintos escenarios de la cotidianidad. En este sentido puede entenderse como un proceso, un resultado o, en el caso de la educación, como aquel que se desarrolla en el proceso de enseñanza. Debido a o complejidad, existen distintas escalas de abordaje de este. La primera corresponde al contexto político donde se prescriben los currículos y se establecen reformas educativas, siendo de carácter macro-estructural. La segunda, correspondiente al nivel meso estructural, referente a la forma en que la cultura de cada institución se relaciona con el sentido normativo de su contexto político. La tercera y ultima corresponde a la puesta en práctica dentro del aula del desarrollo de los contenidos, siendo de carácter micro-sistémico.
De acuerdo a esto, el aprendizaje supone un resultado en tanto que permite, luego de la exposición a situaciones o hechos similares, predecir ciertos aspectos del entorno. En este sentido, este proceso tiene una función adaptativa y dentro de esta se pueden evidenciar tres niveles, el biológico (estructuras y funciones) , el social (interacción) y el cultural (utilización del lenguaje). Estos niveles denotan ciertas características que permiten evidenciar un sistema de aprendizaje. Así, para que se lleve a cabo el aprendizaje es necesario que se cumplan con ciertos requisitos en términos de espacio, tiempo, prácticas y entre otros aspectos que pueden mediar el éxito de este. Asimismo, es necesario responder al cómo, entendiéndose como ese conjunto de procesos cognitivos necesarios para la consolidación del aprendizaje en el individuo. Y por último, aquello que da cuenta de ese éxito del proceso, vendría respondiendo a qué se aprendió o se aprende.
A lo largo de los años se han distinguido tres concepciones o posturas que intentan dar respuesta a la pregunta del cómo en la psicología. En primer lugar, el racionalismo, señala el aprendizaje como un proceso residual e irrelevante debido a que el conocimiento es innato. En segundo lugar, el empirismo, asume que en el encuentro con el entorno es como se produce el conocimiento. En tercer y último lugar, el constructivismo, sostiene que el aprendizaje es un proceso constante de acomodación y estructuración donde la información nueva interactua con la vieja. Aunque diversas teorías y concepciones han surgido a lo largo de tiempo, las aceptadas actualmente son la asociacionista y la constructivista.
Ahora bien, es preciso distinguir que el aprendizaje posee ciertas características o rasgos que lo definen y dan cuenta de su importancia. Por una parte, el aprendizaje supone un proceso de cambio duradero, donde el individuo reaprende y desaprende constantemente aspectos de su entorno y de acuerdo a esto, desarrolla habilidades que las que podrá valerse en nuevas situaciones. Así, se evidencia una movilización o transferencia de recursos. Por otra parte, el aprendizaje implica la práctica para lograr el resultado. En este sentido, supone establecer metas que permitan conocer si se aprendió o no.
De acuerdo a todo lo anterior, es posible dar cuenta aún mas del importante papel de la psicología educativa en las instituciones. Esta uno todo ese bagaje conceptual y teórico sobre el aprendizaje que se tiene desde la psicología que permite en últimas establecer espacios, contenidos y normas que aseguren todas las condiciones para que el aprendizaje se lleve a cabo de forma exitosa en las escuelas. Si bien, en las instituciones y en el proceso de aprendizaje mismo entran en juego múltiples factores, estas consideraciones sobre el aprendizaje dan paso al acercamiento a la preocupación sobre si se cumplen con las condiciones necesarias para que dentro de sus aulas se pueda aprender.
Por: Angie Cervantes
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