El proceso de enseñanza-aprendizaje centrado en el estudiante

El aprendizaje constituye un fenómeno ampliamemte abordado con respecto a su naturaleza, dinámica, y aplicaciones. Pero estas aproximaciones pocas veces transcienden la mera teoría y formulación de cómo debería darse. Actualmente, en el contexto institucional el proceso de  aprendizaje como resultado es muy deficiente, como se evidencia en distintas evaluaciones, como las pruebas del estado para evaluar conocimiento. Muchas veces esto se atribuye a los estudiantes, a que no son disciplinados, no les gusta estudiar o aprender. Pero la realidad es que el aprendizaje es un proceso continuo y a veces hasta implícito que cuanto menos lo esperamos hemos aprendido algo sin ser conciente de ello. 

Sin desacreditar los trastornos y problemas del aprendizaje, muchas veces lo que en realidad ocurre es un problema en la enseñanza impartida. Los maestros se centran en la transmisión de conocimientos dejando a un lado el rol del estudiante como constructor activo de su propio conocimiento. Aunque el  constructivismo está ampliamente aceptado, en la práctica en la vida cotidiana en las aulas, no vemos otra cosa que el fomento de un aprendizaje asociacionista, reproductivo y mecánico que no resulta apropiado para incorporarse en las disciplinas, y en últimas, dar respuesta a las demandas de la sociedad y el sistema. Precisamente, cada vez son más los estudiantes con deficiencias por ejemplo en comprensión lectora, o redacción de textos, o habilidades metacognitivas. 

Bien dice la frase "Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo". Los docentes en las aulas deberían centrar el proceso enseñanza aprendizaje en los estudiantes y no que ellos sean el foco de atención. El aprendizaje se da en la medida que el alumno no solo escucha y atiende sino que participa en la elaboración y construcción de su propio conocimiento. Atender a esta práctica implica un cambio de mentalidad en los actores implicados, en sus valores y actitudes sostenidas y casi que permanentes a lo largo de su vida, pero que requieren un cambio para responder y adaptarse, y con ello evolucionar ante la sociedad emergente. De igual forma, aquí también entra en juego la presencia de docentes competentes con base y énfasis en pedagogía y no que sea suficiente solo con poseer un título o conocimiento del tema que imparte. En lo personal he tenido profesores que son muy buenos en lo que se dedican, en sus investigaciones, etc, pero que a la hora de enseñar lo hacen de forma deficiente, con pocas competencias pedagogicas, y a la final los afectados son los estudiantes, que solo aprenden para el momento o solo se quedan en conceptos superficiales. 


Todo esto tiene grandes implicaciones para el psicólogo educativo, quien ya conociendo las fallas en el sistema educativo, sus esfuerzos se encaminan a la consecución de reformas e intervenciones que den cuenta de la mejora de los procesos de enseñanza aprendizaje en cada contexto donde la educación  esta presente.

Por: Melany González

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