Semana XII: Ecología del desarrollo

La perspectiva ecológica del desarrollo de Bronfenbrenner entiende el desarrollo como aquellos cambios perdurables en el modo en que una persona se relaciona y percibe su entorno. Esto supone que es importante entender la singularidad en que cada persona define su trayectoria. Al respecto, se puede evidenciar cierto tipo de influencias que permiten dicha singularidad en el individuo y su forma de relacionarse con su entorno. Por una parte, se tienen las influencias normativas, entendidas como aquellos fenómenos históricos o culturales que suceden en edades específicas y definen la trayectoria vital y a su vez, nos obligan a responder a nuestra naturaleza biológica. Por otra parte, las influencias no normativas son todos esos acontecimientos de carácter aleatorio y difíciles de predecir o precisar que marcan la trayectoria. 

En este sentido, el desarrollo es un proceso dinámico y cambiante. Partiendo de esto, es posible da cuenta de dos supuestos importantes dentro de esta perspectiva. En primer lugar, la percepción va más allá del proceso por el que se reconoce el entorno, tiene que ver con la comprensión que se logra del ambiente y la valoración que se le da a este. De esta forma, toda acción que realice un individuo va en función de un sentido adaptativo. En segundo lugar, no existe una única trayectoria del ciclo vital, cada individuo tienen su propia trayectoria y puede tomar distintos caminos para lograr adaptarse a su entorno. Asimismo, dentro del desarrollo se llevan a cabo unos procesos proximales que se dan en la interacción entre personas, objetos y símbolos y que se hacen más complejos a lo largo de la trayectoria. Asimismo, estos proceso suponen un estado de cambio y reorganización progresiva. 

Ahora bien, si aterrizamos a la perspectiva ecológica, damos cuenta de una serie de sistemas que se relacionan y responden a procesos que afectan, ya sea directa o indirectamente a las personas. Estos son, el microsistema, que se refiere a los lugares o relaciones que establece en su entorno inmediato; el mesosistema, que tiene que ver con la continuidad del microsistema donde el individuo participa; el exosistema, que son todos aquellos entornos donde el individuo no participa pero lo afectan indirectamente; el macrosistema, que son el conjunto de reglas de organización de los entornos; por último, el cronosistema, que se refiere al paso del tiempo individual y colectivo. 

Si aterrizamos esta perspectiva en el ámbito educativo, podemos abordar múltiple problemáticas y dar cuenta de su complejidad y cómo este conjunto de sistemas se ven implicados en cada una de estas. Así, si tomamos la deserción y la analizamos desde cada sistema, podemos llegar a la conclusión que esta no es una decisión que el estudiante tome por su cuenta, sino que bien podemos conocer, que el sistema educativo y la familia se afectan en la trayectoria del estudiante y que además, existen una serie de sistemas donde este no participa pero lo afectan, como lo pueden ser aquellos sistemas donde ser desenvuelven sus familiares y que en últimas pueden afectarlo indirectamente. En este sentido, es posible afirmar que los padres y la familia tienen un papel importante en las instituciones educativas. Por lo tanto, su participación dentro de esta debería ser mayor para que ambos sistemas propicien las condiciones optimas para el desarrollo del individuo. 

Por: Angie Cervantes 

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