Semana XI: Reforma educativa vs cultura escolar
Las reformas educativas, un
proceso cada vez más escuchado, pero poco efectivo. Cada vez es más común
escuchar sobre procesos de reforma para las instituciones educativas formales.
Este tipo de procesos se ha convertido en el arma empleada por algunos para
posicionarse y mantenerse en ciertos cargos. Parece ser que las reformas para
esos pocos, que lastimosamente lograr influenciar a muchos, puede ser el medio
a través del cual se logran ciertas transformaciones, los objetivos de este
pueden ser explícitos, transparentes o implícitos. En cuanto a estos últimos,
se destacan los motivos ulteriores, fundamentos coercitivos y descontextualizados
a partir de los cuales se quieren desarrollar modificaciones a las practicas
educativas.
Si bien los objetivos implícitos,
especialmente la preponderancia de los intereses personales o la creación de
monopolios, son una problemática compleja íntimamente relacionadas con las
reformas educativas, solo resultan una cara de la moneda. Usualmente el fracaso
de las reformas educativas se debe al desconocimiento de las condiciones, dinámicas
y particularidades del contexto. Es decir, se ignora continuamente los procesos
a través de los cuales se construye identidad, se transforma, socializa, interactúa
y participa. Se desarrollan unas formas particulares y distintivas de pensamiento,
unos patrones de comportamiento y unas prescripciones que terminan reflejándose
en las dinámicas de la institución, que contribuyen a su vez al desarrollo de
un sentido de pertenencia y una diferenciación entre el sí mismo, los miembros
de la institución y los agentes externos. Es decir, el desarrollo de una cultura escolar
que perdura en el tiempo, se refleja en tradiciones, se expresa mediante el
discurso y prescribe mediante procesos formales (manual de convivencia).
Así mismo, las reformas no se
suelen considerar que cada una de las instituciones educativas moldea, cambia,
ajusta o acomoda las dimensiones de su cultura. Cabe resaltar que estas dimensiones,
al fin y al cabo, son reflejo de la dinámica que tiene la institución educativa
y los ideales, valores, normas, creencias con los cuales se identifican,
promueven y predominan dentro de su realidad educativa. Entre las dimensiones de
la cultura se encuentra dimensión organizacional, referente al orden y estructura
del establecimiento, una dimensión administrativa enfocada en la gestión de los
diferentes procesos para el adecuado funcionamiento y la dimensión pedagógico-didáctica,
relacionada con la intima relación entre los actores educativos (especialmente
el individuo que construye y reconstruye) y el conocimiento. Considerando la génesis
de los saberes, como se transforman y fomentan por medio de la aplicación de técnicas,
estrategias y métodos lúdicos
Cabe agregar que las culturas escolares como ese
agente que permanece y salvaguarda la comunidad resulta realmente complejo.
Este además de poseer una serie de dimensiones puede expresarse de diferentes
maneras. Por una parte, es posible encontrar una cultura escolar fundamentada
en la familia como institución social cálida, maternal y protectora. Dentro de
este enfoque predomina la afiliación y protección de los vínculos, relaciones y
sentimientos de los actores. Usualmente se median y abordan los procesos desde
la confianza y con miras a ella, por tanto, los conductos regulares o canales
formales son minusvalorados. Por otro
lado, se encuentra una cultura escolar donde priman los lineamientos
curriculares y las prescripciones de entidades superiores que guían y controlan
los procesos intrainstitucionales. Ante esto las instituciones se supeditan o
subordinan a las directrices externas. La adaptación a la formalidad propicia el
establecimiento de relaciones en correspondencia a la burocracia o jerarquía del
sistema educativo. En cierta medida estas pueden llegar a ser bastante
impersonales, a tal punto que se origina una brecha entre el actor y la
comunidad y se generan sensaciones de aislamiento. Por último, la cultura
escolar con un marcado carácter contractual. En esta perspectiva se destaca
la realización de negociaciones significativas, la comunicación cordial,
la búsqueda de personal capacitado, el uso de los canales y el seguimiento de
conductos regulares
En este sentido ideas, para que los procesos de adaptación, mejora y transformación de las instituciones educativas se lleven a cabo de manera valida y pertinente, resulta fundamental comprender e introyectar la complejidad de las culturas educativas, apropiarse de ella y potencializar los factores significativos para los individuos. Es decir, no considerar simplemente las prescripciones, ordenanzas o configuraciones ejercidas por el sistema para controlar o transformar las instituciones, sino reconocer los procesos micros, es decir aquellas normas, costumbres, dinámicas, patrones cognitivos/comportamentales, lenguaje y valores estables, adaptativos y significativos de la comunidad. A partir de ellos, la comunidad educativa evalúa su realidad y promueve su adaptación/permanencia.
-Michelle Gutiérrez Sanmartín
Muy interesante, sobre todo porque la cultura escolar es un reflejo del campo de poder donde se inscribe precisamente la escuela como institución. Por esta razón, el concepto de cultura escolar nos permite entender cómo se traduce esa vida social en la vida educativa. Queda la pregunta por la similitud que tendrían entre sí.
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