Semana VIII: Repensar la educación

En esta semana se tocó un tema del cual tenía muy poca información y entendimiento, y es sobre lo que tiene que ver con la escuela desde su origen, conformación y función  hasta la crisis contemporánea que anuncia. La escuela es por excelencia la institución privilegiada para educar en el mundo occidental, y cuya función es continuar la socialización humana una vez iniciada en la institución familiar. La acción educativa aunque no se limita a la escuela, sucede en un mundo institucionalizado que a la final da cuenta del control social al que estamos sometidos, es el producto final de todo el proceso que se da bajo la escuela.

Ahora bien ¿Por qué la escuela se convierte en ese lugar privilegiado para la socialización?, precisamente por una serie de elementos como que está inventa la categoría de la niñez como una diferenciada y con necesidades propias distintas a las de los adultos. También, por la función de nexo que tiene entre el mundo familiar y el mundo laboral (subsidiariedad). Parte de las razones se encuentra además en que se convierte en objeto de estudio e intervención de otras disciplinas que pretenden mejorar su labor. Otro elemento es la figura del maestro y el lugar central que llega a ocupar con la escuela, siendo intermediario entre el saber y la sociedad hacia la que se deposita ese saber. La relación con un saber hegemónico único y verdadero también es un elemento fundamental puesto que la escuela privilegia, asume y reproduce ciertos saberes considerados por la sociedad de utilidad social de manera absoluta. La escuela también se encuentra enmarcada en la regulación estatal, subordinada al Estado y todas las disposiciones jurídicas que organizan la prestación del servicio educativo. Un último elemento a considerar es la estructuración del desarrollo de las actividades que se dan en ella (la escuela), que propicia una delimitación espacial y temporal de las distintas actividades. Por ejemplo, dedicar más tiempo y espacio dentro de una jornada escolar a conocimientos que son considerados más importantes.


Todos estos elementos condicionan la función de la escuela cuyo fin último es mantener el statu quo y garantizar el control social. Parte de que esto sea así es precisamente el contexto en el cual surge y las demandas a las que debía responder bajo este escenario. Una escuela pensada para “fabricar” humanos trabajadores y útiles al sistema que respondiera ante la necesidad de trabajadores en ese tiempo. Una educación organizada administrativamente y enfocada en la formación y mantenimiento de una élite que domina los sistemas de producción, comunicación, las empresas, etc. y que por ende, excluye a aquella población que no se adapta a estos lineamientos de la escolarización. 


No obstante, la escuela contemporánea anuncia una crisis precisamente porque ha perdido esa eficacia socializadora. Los nuevos cambios en la actuación social han ocasionado una socialización automatizada,  es decir, se encuentra dispersa entre distintos referentes causando una subjetividad anómica en donde no hay referentes con los que identificarse para proyectarnos en la vida alrededor de los mismos valores defendidos desde siempre: trabajo, esfuerzo, estudio. Sino que se apuesta por otros valores como la belleza, la juventud, la riqueza, la diversión y el poder, porque hay una exaltación de la individualidad y una satisfacción individual antes que colectiva. La escuela entonces se encuentra en una encrucijada, diferentes caminos en los que o se inclina por fomentar la autonomía o por la reproducción de la estructura social; y, o atiende a demandas inmediatas o se proyecta hacia un futuro más allá de lo inmediato. Todo esto nos lleva a pensar en una forma distinta tanto de la escuela como del trabajo de los profesionales en psicología educativa, nos lleva a repensar la educación, y optaría yo en repensarla en términos que sean coherentes con  nuestra época y contexto.

Por: Melany González 

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