Semana VII: La importancia de no ser rigidos

En semanas anteriores mi reflexión iba en torno a la diversificación que puede requerir el sistema educativo para generar un impacto real teniendo en cuenta que los individuos no responden igual.

Esta semana la reflexión va en torno a aquello olvidado en el sistema, de la lectura de Cajiao pude reflexionar acerca de la importancia de lo sensorial y de cómo el proceso de enseñanza debe tenerlo en cuenta.

Resulta irónico para mí que en la escuela (desde mi experiencia en el colegio o historias de cercanos) no toman en cuenta que hay individuos que tienen dificultades para poder apropiarse de la información, y estas podrían deberse a dificultades de percepción (Estudiantes con problemas de vista por ejemplo) estas eran pasadas por desapercibidas durante el proceso de enseñanza y no eran tomadas en cuenta. Como queremos que el individuo se apropie de la información si no puede percibirla bien.

También se debe destacar la falta de interés por el desarrollo de la exploración del entorno, lo cual se ejemplifica por el no salir del cuaderno, tener que limitarse únicamente a lo que se dicta en clase sin la oportunidad de explorar otros temas de interés para el individuo, y la presentación de los temas a aprender como lenguajes ajenos a la realidad. Se supone que el aprendizaje debe brindar al estudiante lenguajes, herramientas, conocimientos, instrumentos, que le permitan comprender, describir, analizar, su entorno o realidad. Adicionalmente los conocimientos deben servir para la adaptación al entorno, y en una perspectiva macro para aportar al bienestar social.

Como no todo puede ser quejas,  una oportunidad de mejora es permitir la exploración, enseñar a buscar información y analizarla, acercar más los lenguajes formales a una aplicabilidad en el contexto, desarrollar una educación comprensiva y no repetitiva y meramente reproductiva, y no menos importante, permitir el desarrollo de la identidad y la personalidad dentro y fuera de clase. La educación no debe darse desde el monólogo de un profesor.

Por: Ashley Asendra

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