Semana V: Elementos en la pedagogía: principios, parámetros y modelos.
La educación como proceso garante de la continuidad de las experiencias culturales en el desarrollo histórico ha estado presente en distintos momentos a lo largo de la historia de la humanidad. Desde su desarrollo y consolidación ha ido sufriendo ciertas modificaciones concernientes a los procesos de enseñanza y sus respectivos fines, hasta (a partir de la revolución industrial) aterrizar en una educación volcada hacia la vida y la producción social. Es decir, la educación como medio para reproducir la sociedad. Precisamente mediante la acción pedagógica se moviliza ese educar al servicio de la sociedad, un educar para transformar una realidad tanto objetiva como subjetiva. En este sentido la sociedad espera de la educación tres aspectos tales como: formar el recurso humano o el personal cualificado para ser parte del engranaje del sistema de producción; posibilitar una innovación traducida en la capacidad de hacer algo más eficiente o crear algo nuevo, y dar cuenta de ciertos valores. Tres elementos que hacen parte de esa transformación que recae en la educación.
Teniendo en cuenta esta gran responsabilidad, la acción pedagógica motiva una reflexión sobre la praxis educativa y los procesos de aprendizaje en el marco institucional. Si bien, existen ciertos principios pedagógicos que continúan vigentes en la teoría pedagógica contemporánea, los cuales constituyen el marco de referencia de toda estrategia o modelo pedagógico. Estos refieren al afecto, esa comprensión afectuosa del maestro que en últimas articula la cabeza con el corazón; la experiencia natural, en donde se motiva al niño/a a generar nuevas experiencias; el diseño del medio ambiente, como entorno de aprendizaje que influencie la estructura cognitiva y valorativa en su formación; el desarrollo progresivo y diferenciado del niño/a el cual hay que respetar; la actividad consciente a partir de la cual el educando construye sus propias herramientas y elabora activamente sus esquemas de coordinación y reelaboración interior; la individualización o diferencias individuales de los alumnos que deben ser atendidas por el maestro; el antiautoritarismo y el gobierno, mediante el cual el alumno tiene una participación activa deliberada y colabora con el gobierno escolar; la actividad grupal la cual enriquece el desarrollo intelectual y moral de los alumnos; la actividad lúdica como clave para la formación de la persona consigo misma y con el mundo; y por último, el buen maestro como un referente de comparación y jalonamiento de las propias posibilidades del alumno.
Todo enfoque o modelo pedagógico está constituido en la forma en cómo se articulan coherentemente los cincos parámetros que componen toda teoría pedagógica. Estos parámetros son: las metas de formación, el concepto de desarrollo, los contenidos y experiencias de enseñanza, la relación alumno-maestro y los métodos y técnicas de enseñanza. Estos parámetros se estructuran de manera coherente bajo la forma de un modelo que enriquece y le da sentido pedagógico a cada estudio particular sobre la educación o sobre la resolución de problemas en la enseñanza.
De esta forma, un modelo pedagógico es la representación de las relaciones que predominan en una teoría pedagógica, es un paradigma que sirve para dar orden a la búsqueda de nuevos conocimientos en el terreno pedagógico con respecto a qué tipo de ser humano se desea formar, cuáles son esas experiencias con las que crece y se desarrolla, quién debe impulsar el proceso educativo, qué métodos y técnicas permiten alcanzar mayor eficacia... A partir de aquí entonces existen ciertos modelos pedagógicos que reproducen las perspectivas teóricas de mayor relevancia contemporánea: modelo pedagógico tradicional, cuya meta es la formación del carácter, la relación maestro-alumno es vertical, el método es transmisionista, los contenidos son ya producidos, resultados de la ciencia, y se basa en el desarrollo de cualidades innatas. Modelo pedagógico romántico, cuya meta es la espontaneidad y libertad individual, el maestro es un auxiliar del alumno, el método es fomentar la libre expresión, los contenidos están a merced del alumno y el desarrollo es natural y espontáneo. Modelo pedagógico cognitivo, cuya meta es alcanzar el máximo nivel intelectual, el maestro es facilitador de experiencias al niño, el método es la creación de experiencias de afianzamiento, los contenidos son construidos por el niño, y el desarrollo es progresivo. Modelo pedagógico conductista, la meta es el moldeamiento de la conducta productiva, el maestro es intermediario de esa programación hacia el alumno, el método es el refuerzo y control de aprendizajes, los contenidos son de tipo técnico-instruccional, y el desarrollo se basa en la acumulación de aprendizajes. Por último se encuentra el modelo pedagógico social, cuya meta es el desarrollo pleno del individuo para la producción social, la relación maestro alumno es bidireccional, el método varía según la ciencia, los contenidos son científico-técnicos, y el desarrollo es progresivo y orientado al desarrollo de potencialidades individuales.
Por: Melany González
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