¿La escuela de ó para la sociedad?
¿La sociedad para la escuela o la escuela para la sociedad? un cuestionamiento constante en nuestra realidad actual. La escuela desde su constitución ha representado un vehículo para la transmisión de valores, ideales y normas que posibiliten la adecuación, familiarización y asimilación del contexto y sus implicaciones. En este sentido, la educación llevada a cabo por la escuela es influenciada por los múltiples sistemas en los que se interrelacionan, interactúan y desarrollan los sujetos. En correspondencia a estos la escuela filtra aquello que la sociedad considera fundamental, lo comunica y lo transfiere a través de las generaciones. En cuanto a lo anterior, se destaca el fomento de la formación del recurso humano, promoción de la innovación y valores básicos que orientan y permiten la adaptación. En este sentido es posible considerar a la escuela como una institución socializadora.
Con respecto a lo anterior, se destaca que la escuela considera la formación el medio para la socialización. Por ello, acoge desde corta edad a los individuos y los considera seres susceptibles de ser estimulados, moldeados y educados. La educación se convierte en un medio para la transformación y complejización de las estructuras de pensamiento, lenguaje, autorregulación, entre otros, que a su vez facilitarán la asimilación, modificación y mejoramiento de las condiciones externas. Lo anterior, implica la preparación del sujeto de manera que logre responder y adaptarse a las exigencias del contexto en el que se desempeña, al mismo tiempo que corresponde, relaciona y media con las otras instituciones. Por tanto tiene sentido que la escuela sirva de mediador entre el mundo personal, familiar, laboral y comunitario. En otras palabras, se destaca la competencia o subsidiariedad de la escuela en el continuo e interinstitucionalidad inserta en el contexto.
Considerando la complejidad e influencia de la escuela en múltiples ámbitos de la vida del individuo su estudio ha resultado fundamental. En especial lo referido a los factores que influyen en los procesos de enseñanza-aprendizaje, entre ellos, la motivación, las estrategias, técnicas y dinámicas pedagógicas, las necesidades y particularidades de los actores educativos, al igual que los recursos humanos y económicos del sistema educativo. Lo anterior refleja la necesidad de analizar y comprender el campo en el que se actúa y permite asimilar y transformar la realidad con base en conocimientos propiciados dentro del mismo.
Cabe agregar que el intermediario, moderador o sujeto articulador de los saberes que se deben desarrollar en correspondencia al contexto en la que se desenvuelven los procesos de instrucción o formación y los sujetos receptores del conocimiento es el maestro. Esta figura o representante del sistema se convierte en el medio transmisor de los conocimientos previamente filtrados y categorizados como útiles, funcionales o aplicables dentro de la realidad. En relación a lo anterior se asignará las horas y las tareas a realizar, que sin duda deben responder a los criterios y requisitos preestablecidos por el sistema escolar, las instituciones o el estado. Resulta pertinente señalar que la eficacia de la escuela como transmisor o socializador, también ha fomentado una relación desigual, sujeción e incluso subordinación del sujeto a la misma.
En síntesis, la escuela por una parte, constituye un vehículo para la socialización de valores, ideales y conocimientos en correspondencia a un contexto con condiciones estatales, regulaciones, controles, procesos históricos y dinámicas culturales particulares. Por otra, la escuela tiene un carácter subsidiario, es decir permite la interinstitucionalidad.
Por: Michelle Gutiérrez Sanmartín
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