Semana VII: El conocimiento más que información

 Por una parte, el conocimiento como un proceso de acción recíproca involucra un sujeto y un contexto que interactúan, influyen y se retroalimentan entre sí. El sujeto como ente capacitado cognoscitivamente explora, asimila y reacomoda internamente elementos de la realidad que ha aprehendido mediante el contacto. Al mismo tiempo que desarrolla una actividad, lleva a cabo una serie de acciones y emplea herramientas que permiten transformarla de manera directa.

Lo anterior, implica que el conocimiento posee dos orientaciones. Por una parte, una orientación que conlleva la modificación de la realidad a partir del uso de artefactos que amplían la capacidad sensorial y posibilitan la producción de nuevos pensamientos y códigos de lenguaje que transforman y enriquecen la cognición del sujeto. Es decir, mediante la modificación y afianzamiento de los recursos internos del individuo que actúa sobre el medio se propicia la acción y alteración de la realidad. Por otro parte, el conocimiento concebido como actividad permite la acción y transformación directa de la realidad a partir del uso de herramientas .

 En este sentido, es posible afirmar que el conocimiento no se restringe a la información que se produce y recolecta, también puede  concebirse como una actividad o proceso complejo. El cual necesita una serie de condiciones para su surgimiento, entre ellas la maduración como capacidad o disponibilidad de estructuras que permitan la captación y entendimiento de la realidad. La experiencia como producto de los sentidos y ejercicio en el contexto que sirve de referencia. Por último, la mediación como aquello que posibilita la asignación de un significado y sentido a lo experimentado. Es decir, la estructura, código o recurso que le da  soporte y  validez a la experiencia y conocimiento producido.

Con respecto a lo anterior, se destaca la importancia del lenguaje como mediador. Debido a que esta actividad, que involucra otros seres con los cuales se desarrolla una interdependencia y se instaura una intersubjetividad, permite comprender la realidad gracias a la experiencia del otro como modelo. Al igual que  la  representación mediante códigos de lo aprehendido a través de la experiencia propia. En este sentido, es posible considerar el lenguaje como un mecanismo con múltiples ventajas, por una parte, posibilita el  surgimiento de nuevas formas de comprender a los semejantes y al contexto institucional que guía, prescribe y contribuye al proceso de adaptación  desarrollado hasta el momento por el individuo.

Por otra, propicia la generación de nuevas estructuras de pensamiento y construcciones conceptuales complejas que diversifican la manera de analizar los fenómenos mentales y sociales.Cabe agregar que el lenguaje como herramienta básica del conocimiento, se emplea en procesos cognoscitivos como la  lectura y la escritura. Especialmente, porque estos procesos permiten introyectar e integrar la realidad al sí mismo (lectura), proyectar lo que se lleva dentro, transformar el exterior, pulir y complejizar el pensamiento (escritura).

Por: Michelle Gutiérrez

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