Semana III: El psicólogo y su ejercicio en Colombia
El reflexionar acerca del quehacer y la identidad puede ser un ejercicio difícil, y por ello constantemente evitado. Sin embargo, resulta fundamental repensar y analizar el abordaje de lo psicológico que se está llevando a cabo actualmente. Al igual que la concepción que se tiene acerca del rol o papel integral que debe ser interpretado. Considerando que el individuo interactúa, es interdependiente, actúa sobre el ambiente y el medio sobre él, resulta fundamental analizar lo psicológico en correspondencia a los múltiples actores que se interrelacionan íntimamente y las instituciones que guían, prescriben los múltiples comportamientos y dinámicas del contexto.
Por tanto, el conocer las condiciones en las que se encuentran inmersos, tanto los usuarios como el individuo que va a ejercer, permitirá adaptar o ajustar el quehacer con base en conocimientos y saberes válidos. Permitiendo así una intervención verdaderamente eficaz, pertinente y útil. En este sentido, una realidad pluricultural y multicondicional como la colombiana exige adaptar, reconocer los retos o las múltiples problemáticas sociales como la pobreza, desigualdad, violencia, conflicto y desplazamiento armado, las estructuras de pensamiento predominantes, condiciones o estados (desesperanza aprendida), creencias (legitimaciones , el fin justifica los medios) que permean, inciden y afectan a la población y a los profesionales que ejercen o buscan mitigar, mejorar, servir de catalizador de transformaciones sociales.
Con el fin de lograr lo anterior es indispensable que se transgreda el individualismo metodológico y el reduccionismo psicológico imperantes en algunos programas de formación superior. Debido a que es primordial que el psicólogo posea una amplia visión de los procesos que analiza e interviene. Es decir, el psicólogo debe confiar en sus saberes, habilidades y competencias, pero debe evitar el egocentrismo intelectual. Cabe aclarar que se quiere que el profesional de la psicología posea una mirada amplia, sin embargo, las comprensiones universales, estáticas o genéricas no son apropiadas, debido a que se ignora la individualidad inherente al ser humano y el contexto especifico en el que se desarrolla.
A su vez, resulta esencial que dentro de la formación no se imparta la teoría aislada de la práctica, sino que los alumnos puedan acercarse a contextos reales y adquirir experiencia que enriquezca su proceso de aprendizaje, en otras palabras, debe fomentarse un aprendizaje reflexivo y la inmersión supervisada en trabajos de campo puede contribuir a ese proceso. Cabe agregar que lo mencionado puede facilitar la adquisición habilidades, aptitudes, prácticas y recursos como el dialogo asertivo, intercambio de conocimientos, opiniones e impresiones, al igual que reconocer las demandas del medio o población y los posibles cursos de acción o alternativas que podrían generarse en el ejercicio profesional.
Por otra parte, es necesario exaltar que el reconocimiento que el profesional le da a la psicología como saber que busca la aproximación, observación análisis y transmisión sistemática de conocimientos sobre fenómenos específicos, sobre todo el análisis de lo psicológico, con base en el método científico es lo que permite situar a la psicología como disciplina con funciones, regulaciones especificas (ley 1690 del 2006), competencias y habilidades delimitadas.
Por: Michelle Gutiérrez Sanmartín
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